Atlántica: el paraíso escondido del Uruguay

Muchas veces que hablamos de Rocha, lo primero que se nos viene a la cabeza son los balnearios ya conocidos: La Paloma, La Pedrera, Cabo Polonio (mi lugar en el Uruguay, por cierto), Punta del Diablo, entre otros. Sin embargo, también existen balnearios con un poco menos de “marketing” por la costa de Rocha. Hoy les presento: Atlántica.

dsc_0753

UBICACIÓN:

La Atlántica queda a veinte kilometros de la Pedrera y a catorce del Cabo Polonio. Es bastante difícil ingresar si no tienes en qué movilizarte, y si tienes en qué moverte, intenta que sea bastante grande, para que no te quedes varado en algún médano del lugar.

También se puede llegar a pie: sólo tendrás que gastarte un poco los zapatos, y si tienes pensado quedarte varios días, llevarte provisiones: pues el único almacén que hay en la zona queda bastante alejado y no tiene muchas cosas.

Sin embargo, si vas bien equipado, raramente te den ganas de salir del lugar. Por qué la paz que se respira, no sentía hace mucho, mucho tiempo.dsc_0730

Es importante contarles, que el lugar nos resultó  barato y hermoso: y eso es bueno para nuestro bolsillo. En La Pedrera, nos querían cobrar más de cien dólares la noche, por la época, temporada y blablabla. En Atlántica y donde nos alojamos, no llegamos a gastar 50 dólares la noche, para cuatro personas.

UN LUGAR PARA CONECTARSE:

Lejos de las conexiones del Siglo XXI se encuentra la Atlántica. Aquí, vas a encontrar una conexión más importante: si vas sólo, con tu ser interior y la naturaleza, y  si alguien te acompaña: te conectarás con los que te rodean.

Sin wifi ni cosas raras, el espacio te da la posibilidad que disfrutes al cien cada minuto: escuchar a los grillos cantar y a los pájaros cantar, con las olas del mar detrás, es algo impagable. Quizás piensen que me pongo un poco poético, ¡pero no!: les juro que es así.

dsc_0747
Entre pájaros y grillos.

Hacía mucho tiempo no me sentía tan tranquilo: a veces entre la locura de la ciudad y la velocidad en la que nos movemos por la vida, uno se olvida de bajar un poco las revoluciones, respirar y conectarse.

 

CON MOCHILA Y ECOLÓGICOS:

Lo interesante del entorno de Atlántica es que también los locales han intentado ser lo más amigables con el entorno posible: las huertas se hacen notar y el amor a la naturaleza está latente.

Por nuestra parte conseguimos un lugar para alojarnos con mucha energía (y no me refiero a la eléctrica): la famosa “casa de las botellas” es un hogar construído con 37mil botellas de vidrio y más de 500 gomas de auto de toda Rocha.

La cultura del “úselo y tírelo” como la que relata Eduardo Galeano en uno de sus libros aquí no existe. Atlántica es un lugar  mágico en armonía con la naturaleza: y eso lo hace diferente.

dsc_0802
La casa de las botellas y sus estrellas.

NOS LLEVAMOS MUCHO:

¿Saben desde hace cuanto no veíamos tantas estrellas en el cielo? Mucho: las luces de la ciudad las apagan, sabemos que están ahí pero poco tiempo le dedicamos a lo que tenemos a nuestro alrededor.

Nos llevamos las estrellas, la paz y el sonido del mar. Nos reconectamos: con los que nos rodeaban y con nosotros mismos. Dejamos de un lado los celulares, el wifi y las redes y pudimos admirar lo que teníamos al lado, y eso es extremadamente importante.

Si no la conoces: es un lugar recomendadísimo.

¡Gracias Atlántica, volveremos!

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s