Lo que tanto soñamos: El Cusco, Parte I.

Viajamos desde Copacabana el mismo día que volvimos desde la Isla del Sol. Eran tantas las ganas de llegar que apenas desembarcamos pensamos: “Y si sacamos para irnos ahora!?” Y así fue, a las 18 horas partimos para el Cusco. Llegamos en la madrugada: el cielo estaba despejado y nosotros con cara de sueño: pero con una felicidad extrema.

El taxi desde la terminal hasta el centro nos salió  s/5. Es un trayecto bastante largo, por lo que conviene pagarlo para no tener que estar cargando con las mochilas a altas horas de la madrugada.

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Una parte de la plaza de Armas.

A medida que nos adentrábamos en la ciudad nuestros ojos se iban deslumbrando ante tanta belleza. Las callecitas de piedra y las luces naranjas que aún no se apagaban nos advertían que llegaríamos pronto al Centro Histórico del que tanto habíamos visto fotografías.

Nos bajamos del Taxi y mientras absorbíamos tanta belleza colonial a través de nuestros ojos comenzamos a buscar un hostal. Seguíamos sin creer dónde estábamos; explotábamos de felicidad y cuando nos mirábamos con Maite a los ojos, nos dábamos cuenta de todo lo que nos estaba pasando por dentro.

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Nuestras caras de felicidad frente a la Catedral de la Plaza de Armas.

Los primeros días nos alojamos en un hostal, muy cerca de la plaza de armas. Nos prestaron su cocina muy gentilmente y la estadía incluye desayuno: el PERUVIAN HOSTAL tiene una ubicación magnifica, Santa Catalina Ancha 380,a tres cuadras del centro. Nos cobraron barata la habitación privada doble, unos s/60 por ser temporada baja. ¡Realmente una ganga!.

 

 

HASTA QUE SE NOS GASTEN LOS PIES:

Antes de partir de Uruguay, mi vieja me dijo: “que se te gasten los pies de tanto caminar” así que le hicimos caso y salimos: subimos y bajamos repechos que son característicos de la ciudad. Empezamos a observar y sentir a flor de piel lo que tenía el Cusco para darnos.

Fuimos al centro a conocer las catedrales y la Plaza de Armas. Conviene sacar un ticket que sale s/140 que incluyen varios sitios arquitectónicos de la ciudad y alrededores

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Seguimos felices en Cusco.

. También para visitar todas las iglesias y museos que hay en la misma, saquen el ticket religioso. Les será más barato que ir pagando cada vez que vayan a conocer una.

 

La Plaza de Armas es hermosa: rodeada de edificios coloniales, las dos iglesias con sus fachadas, y lo más importante, su gente. Vendedores ambulantes que están allí ganándose el pan de cada día con el turismo: en cada uno, su historia y lo que tiene para contar.

Allí también van a poder conseguir city-tours y podrán contratar las”combis”que los llevarán hasta hidroeléctrica por sólo s/60.

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Trajes característicos de la ciudad.

Caminamos, caminamos, y caminamos: tanto que parecía nuestra felicidad era el motor que le daban aire a nuestros pulmones, sofocados por la altura. Cusco es lo que tanto soñamos y más. En Cusco aprendimos a mirar y escuchar, a entender, a oler. Nos deleitamos durante doce días, que nos parecieron poco, pero aprendimos tanto que es inexplicable contarlo en palabras.

BREVE RESEÑA:

Nuestra estadía en la ciudad estará dividida en varios capítulos, por qué de verdad me resulta complicado contarles todo lo que hemos vivido en solamente uno, no quiero olvidarme ningún detalle.

Además quiero trasladarlos lo mejor posible hacia el corazón de la ciudad y al nuestro también.

Muchas gracias por leer.

Maximiliano.

 

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4 comentarios en “Lo que tanto soñamos: El Cusco, Parte I.

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