Dos uruguayos con mate por el lago Titicaca

Mis ojos no podían creer lo que veían: aunque la altura era sofocante estábamos maravillados. Las casas y los barcos  sobre la costa del lago le dan al mismo un paisaje único.

Realmente no había visto en mi vida algo igual. Estábamos en el lago navegable más alto del MUNDO: ¡SÍ, DEL MUNDO!. Mi emoción no se puede explicar con palabras, tanto pensarlo, tanto imaginarlo, tanto soñarlo: allí estábamos.

De la terminal de Puno, nos tomamos un taxi, el cual nos llevó a nuestro hotel por unos S/6. Nos alojamos en el COZY HOSTEL, ubicado en la avenida TITICACA 144, a pocas cuadras del puerto. Es un hotel espectacular, con todas las comodidades. El internet anda perfectamente,tiene cocina compartida y heladera. Duchas de agua caliente y más. Realmente nos sentimos como en casa y eso es muy importante a la hora de alojarte en un lugar.

Salimos a hacer unas compras a un supermercado que había a la vuelta: todo muy económico y es para tener en cuenta. Puno resulta ser más económico que los destinos que estuvimos anteriormente.

DE CAMINO A LOS UROS:

Todo viajero que conoce el Titicaca, tiene como destino algunas Islas que se encuentran allí, con comunidades ancestrales muy interesantes. Nosotros elegimos visitar las famosas islas flotantes de los Uros y luego conocer Taquile.  Cualquiera de las dos con una historia extremadamente rica.

Para llegar a ellas, hay muchas opciones, te contamos alguna:

  1. Ir directamente hacia el Puerto y allí comprar el ticket para la isla que les interese conocer: UROS, TAQUILE Y AMANTANÍ.
  2. Contratar un tour por las islas que les interese visitar con un guía que les contará un poco sobre la historia y las comunidades de cada isla.

Aunque no somos muy amigos de los tours, nosotros contratamos desde el hostel un tour para visitar los UROS Y TAQUILE, ya que nos salía bastante barato y nos interesaba lo que nos podían contar sobre ellas.

El tour nos costó unos S/ 45 todo el día, las dos islas sin almuerzo: llevábamos el nuestro.

dsc_0178
Llegando a los Uros.

El Titicaca con sus paisajes no paraba de sorprenderme. Mis ojos actuaban como cámara fotográfica e intentaban absorver todo lo que podían: mi nikon quedaba de lado.

A veces elegí fotografiar con el alma y la mente y dejar mi cámara combativa de lado. Es que me era todo tan increíble que quería absorber cada detalle como una esponja.

En un viaje de sólo  45 minutos mi cerebro explotó de felicidad y todavía no era ni la décima parte de lo que viviríamos por el lago Titicaca.

Conocimos a los uros: sus islas están hechas de totora, una especie de paja que crece a orillas del lago. La totora se la cose a la raíz, formando así una capa más densa que flota. Allí construyen sus casas, de una habitación y cocina.

dsc_0208
Maqueta de una isla de totora.

Las familias que viven en las Islas flotantes, venden artesanías allí para generar ingresos. Sin dudas es nuestra responsabilidad como visitantes intentar colaborar directamente con ellas.

dsc_0210-2
Barquitos de totora característico de los Uros

La experiencia en Uros fue fantástica. Los lugareños nos trataron muy bien y pudimos charlar un poco con ellos. Siempre dispuestos a intercambiar y a contarte su forma de vida. Cuando uno planea este tipo de viajes, no se imagina todo lo que sentirá en el momento. Una mezcla de felicidad con un sabor amargo recorría mi cuerpo por la sangre y no sé por qué. Sin dudas viven una realidad difícil a pesar que mantienen sus costumbres y es una decisión de ellos estar allí. Nos contaban los habitantes de  las islas sufren de algunas enfermedades respiratorias y de reumatismo debido a la humedad que hay por razones obvias.

TAQUILE EN COMUNIDAD:

Caimos a Taquile. Una Isla ubicada a 2 horas y media del puerto de Puno. Allí viven aproximadamente unas 2200 personas.

dsc_1044
La puerta al “paraíso”

Sus habitantes viven en comunidad y realmente se nota: todo el mundo trabaja. Desde que sale el Sol hasta que se oculta.  La agricultura es una de sus principales labores: vimos papa, maiz y quinua. También se dedican a la industria textil.

Los taquileños son conocidos por su trabajo cooperativo y sus valores morales: “Ama sua, ama llulla, ama quella”: no robarás, no mentirás y no serás perezoso.

Allí conocimos a Juan, que nos mostró como pueden hacer shampoo casero a través de una planta que nace en la isla.

La subida a la Plaza principal nos costó un montón. La altura juega en contra, pero cuando se llega, todo lo vale. Desde la vista hasta el lugar. El esfuerzo vale una y mil veces.

Si quieres alojarte en la isla, puedes hacerlo en la casa de alguna familia y así también colaborar con sus ingresos que deja el turismo, que es regulado. Allí seguramente compartas experiencias espectaculares y te muestren más a fondo su cultura y su forma de vida.

Nuestra estadía en Taquile fue muy fugaz. Me hubiese gustado quedarme algún tiempo más allí. Sin embargo, bastó para darme cuenta de que se puede vivir de otra forma, en un lugar donde todos vayan para el mismo lugar, donde todos apunten al mismo objetivo, donde se pueda vivir en una verdadera comunidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s