En la vuelta: Por el Cabo Polonio.

El Cabo es un pueblito de pescadores, en el departamento de Rocha, Uruguay. Altruista, bohemio, tranquilo y encantador, nos deleita con sus lobos marinos, sus ranchos de madera, y sus cosas atlánticas. Es un sitio que debes visitar, si estás de paso por este país y quieres escaparte de la ciudad.

Tomamos el bus desde la costa y nos salio aproximadamente 20 dólares ida y vuelta: un poco caro, pero vale la pena. El viaje demora aproximadamente unas tres horas y media, pero desde Montevideo es un poco más de tiempo (y dinero).

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Terminal del Polo

Llegamos a la tarminal del CABO POLONIO luego del medio día. Allí hay que ingresar en unos camiones areneros, que te llevan y te traen al pueblito del Polonio por sólo 7 dólares. Les recomiendo hacerlo de esta forma, aunque caminando también se puede ingresar, y es un buen momento para perderse en el parque de Pinos y médanos.

Ya habiamos reservado en la web nuestra estadía en el hostel “Viejo Lobo Bar”. Nos costó 10 dólares la noche pero no incluye desayuno. RECOMENDACIÓN: consulten siempre si la estadía viene con desayuno incluído, que no es lo mismo que haya desayuno.

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Llegamos al Polonio.

Dejamos las mochilas y fuimos a dar una vuelta por el pueblo: ¡es hermoso!, ranchos pintados, animales sueltos, mucho verde y mucha tranquilidad. Caminamos por uno de los senderos, donde se puede observar la fuerza del Atlántico golpeando las rocas.

Preguntamos a los chicos del hostel si el faro estaba abierto, y

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Desde arriba del Faro.

nos dijeronque seguramente lo estuviera. Caminamos del hostel hasta el faro, muy cerquita, y subimos.
La entrada cuesta 1 dólar y la vista lo vale. Desde arriba se contempla todo el pueblo con su magia y encanto. También, si tienes buenos largavistas, pueden observar mejor la isla en la que están los lobos marinos. Decenas y decenas de lobos.
Bajamos del Faro, preparamos unos mates y nos fuimos a recorrer el centro del pueblito. Habia algun bar abierto, donde se pueden encontrar desde marisco hasta los clásicos boñuelos de alga. Paramos en la plaza central, tomamos unos mates y el Sol cayó por el horizonte, volvimos al hostel a descansar un poco.

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Médanos del tamaño de edificios

Nos hicimos algunos amigos del hostel, muy buena onda. Mucha gente europea, de Francia, Nueva Zelanda, difícil comunicación. Les recomiendo aprender varios idiomas para ser un poco más libre, aunque el idioma de los gestos es casi universal.
Del Cabo Polonio nos llevamos su tranquilidad, su belleza y altruismo. Nos llevamos las subidas a las dunas y el paseo en el camión, cuando se ingresa. Es un lugar hermoso que el Uruguay tiene, y debe conservar. Así, como está. Realmente es un punto recomendable, si quieres conocer lo simple y mundano, si quieres conocer amigos y escaparte del caos y la frialdad de la ciudad.
El Cabo Polonio, es libertad en todo sentido. Por eso, si estás de viaje por aquí, marcalo como destino. No te vas a arrepentir.

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